- la cita
"Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, como el de una violenta ráfaga de viento, que llenó toda la casa donde estaban, y aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y fueron posándose sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran. Estaban de paso en Jerusalén judíos piadosos, llegados de todas las naciones que hay bajo el cielo. Y entre el gentío que acudió al oír aquel ruido, cada uno los oía hablar en su propia lengua. Todos quedaron muy desconcertados y se decían, llenos de estupor y admiración: «Pero éstos ¿no son todos galileos? ¡Y miren cómo hablan! Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa. Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, habitantes de Mesopotamia, Judea, Capadocia, del Ponto y Asia, de Frigia, Panfilia, Egipto y de la parte de Libia que limita con Cirene. Hay forasteros que vienen de Roma, unos judíos y otros extranjeros, que aceptaron sus creencias, cretenses y árabes. Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.»
Hechos 2,1-11
- La fiesta judía de pentecostés
Para celebrar la fiesta de Pentecostés los cristianos leen dos lecturas del Nuevo Testamento: Juan 20,19-23 y Hechos 2,1-11. Para reflexionar en torno a la primera lectura revise el artículo "La incredulidad de Tomás y el propósito de Juan". Aquí analizaremos el texto del libro de los Hechos, respondiendo unas cuantas preguntas obvias y recurrentes. Nos valdremos de las reflexiones de dos teólogos importantes: Joseph Fitzmyer (EEUU) y Xabier Pikaza (España).
¿Qué significado tenía la fiesta de Pentecostés para la comunidad judía del siglo I? Pentecostés es una palabra griega ("he hemera pentecoste") que significa "el quincuagésimo día", usada para nombrar a una fiesta judía cuyo nombre en hebreo es "hag sabu'ot", que quiere decir: "fiesta de las semanas". Según el antiguo testamento el origen de la fiesta está en un mandato de Dios Yavé:
"Luego contarás siete semanas; las contarás desde el día en que comiences a cortar el trigo. Entonces celebrarás la fiesta de las Siete Semanas a Yavé, tu Dios, haciéndole ofrendas voluntarias según lo que hayas cosechado por la gracia de Yavé, tu Dios". (Deuteronomio 16,9-10)
Era, por tanto, una fiesta agrícola, en la que se ofrecían a Dios los primeros frutos de las cosechas, de la siega de los cereales, y que se celebraba 50 días (siete semanas) después de la fiesta de la Pascua. Posteriormente se relacionó esta fiesta con el regalo de la Ley de Dios dado a Moisés en el monte Sinaí (la Alianza del Sinaí), y aunque los autores no se ponen de acuerdo de cuándo se fusionaron las dos celebraciones, casi todos concuerdan con que esta relación no ocurrió antes del siglo II d.C. (Fitzmyer 1998).
- origen del relato cristiano de pentecostés
¿Es histórica esta escena del Pentecostés cristiano? ¿Cuándo ocurrió?
Según el relato de Lucas en el libro de los Hechos, el Espíritu Santo desciende sobre los discípulos de Jesús mientras estos estaban reunidos en el día de Pentecostés. El apóstol Pablo en sus cartas explica de manera sencilla que los primeros cristianos habían recibido de Dios y como un don al Espíritu Santo:
“También ustedes, al escuchar la Palabra de la Verdad, el Evangelio que los salva, creyeron en él, quedando sellados con el Espíritu Santo prometido” (Efesios 1,13)
Pero Pablo no dice que esto ocurrió durante la fiesta de Pentecostés, y tampoco que fuera como Lucas lo relata: con lenguas de fuego y señales prodigiosas como el hablar en lenguas. Por su parte, la comunidad joánica, en su evangelio de Juan, describe el hecho en un contexto distinto:
“Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envío a mí, así los envío yo también.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Reciban el Espíritu Santo: a quienes descarguen de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengan, les serán retenidos.»” (Juan 20,21-23)
Según Juan, la llegada del Espíritu Santo no sucede en Pentecostés sino el domingo de la resurrección (cf. Juan 20,19), y es Jesús mismo quien se los comunica. Esta discordancia de relatos hace pensar a los estudiosos exégetas e historiadores que el texto de Lucas en el libro de los Hechos no es histórico y seguramente Lucas hace una “historización” de aspectos relacionados con la resurrección de Jesús y su glorificación. El autor del libro de los Hechos pretende introducirnos en la misión evangelizadora de los primeros apóstoles de Jesús –principalmente de Pedro- narrándonos el extraordinario instante en que reciben sus facultades sobrenaturales, signos de la presencia del Espíritu en ellos, con las que harán plena su experiencia predicadora.
Lucas propone entonces una “visión más poderosa del origen de la Iglesia” (Pikaza 2007), al separar en dos momentos (apariciones del resucitado e infusión del Espíritu) lo que la antigua tradición, recogida por Pablo y Juan, relataba en uno solo. Y utiliza un lenguaje simbólico expresado a partir de la experiencia agrícola-religiosa del pueblo judío: La resurrección de Jesús es el momento de la siembra de la semilla del trigo, los 50 días de la maduración del trigo serán también los días la maduración de la Iglesia primitiva, y será en Pentecostés, la fiesta del recojo de las primicias de la siega del trigo, donde la Iglesia recogerá los primeros frutos de su predicación: “Y todos les oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios” (v.11).
dibujo de cerezo barredo
- el don de lenguas y la lista de los países
El texto dice que al recibir al Espíritu Santo, los discípulos “comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les concedía que se expresaran” (v.4). Esto constituye un milagro. Sin embargo el autor no es claro en decirnos en qué consiste exactamente el milagro: ¿los discípulos hablaban en lenguas diferentes como sugiere el v.4? (milagro del habla) o ¿los extranjeros podían escucharlos en sus propias lenguas? (milagro de la escucha). Esto último es lo que nos dice el v.8: “Cada uno de nosotros les oímos en nuestra propia lengua nativa”. Tal vez ni uno ni otro. Lucas entiende este prodigio como una prueba de la presencia del Espíritu en estos hombres, y que están preparados para la predicación universal.
Un detalle final. Cuando el autor del relato describe el contexto de la fiesta de Pentecostés, nos regala una lista de nacionalidades extranjeras que están en Jerusalén para tal celebración. Al respecto añado una cita de Fitzmyer:
“Se mencionan quince países o pueblos en orden que se diría va de este a oeste, siendo Roma la última (y los cretenses y árabes, algo que se le ocurrió más tarde). Nadie sabe con seguridad de dónde pudo sacar Lucas esta lista de naciones, muchos comentaristas piensan que la lista en los vv.9-10 ha sido tomada de alguna fuente y modificada por Lucas, y estoy de acuerdo con esto. El orden de los nombres es enigmático, quizás Lucas haya insertado algunos: Judea parece fuera de lugar, igual que Mesopotamia, y los dos últimos “cretenses y árabes” parece haber sido añadidos después de la observación parentética “judíos y prosélitos”. Si no se cuenta a estos, la lista enumera doce regiones geográficas, quizás el número de la lista original que le sirvió de fuente. Sin embargo ¿formaría Roma parte de esa lista?” (Fitzmyer 1998).
Este es el inicio de la Iglesia cristiana primitiva, desde Jerusalén hacia todas las naciones, preparada para predicar en todas los idiomas, como lo sugiere el milagros del don de lenguas.
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Publicado: 2015-05-23
Escrito por
Enrique Mesías
Compositor, cantautor y músico. A veces, maestro de escuela. Desenterrar al Jesús histórico es mi pasión desconocida. www.enriquemesias.com
Publicado en
Notsrí socavado
Reflexiones sobre el origen de los textos evangélicos. Ciencia e historia. Quienes quieran leer doctrina que vayan a misa.